Un proceso clínico riguroso para comprender tu funcionamiento emocional y establecer un tratamiento adecuado y adaptado a tus necesidades.
El primer paso trascendental antes de iniciar cualquier intervención es realizar una evaluación detallada. Antes de comenzar el tratamiento, llevaremos a cabo varias entrevistas de evaluación cuyo objetivo es comprender en profundidad cómo funcionas emocionalmente, cómo manejas tus relaciones, cómo experimentas tus afectos y qué dificultades están presentes actualmente.
No se trata de un examen, sino de un espacio en el que podrás hablar con libertad sobre tu historia, tus vínculos y los aspectos que te generan malestar.
Durante las entrevistas de evaluación se realizarán preguntas orientadas a explorar distintos aspectos de tu vida y a observar, de forma conjunta, cómo se activan ciertos patrones emocionales o relacionales. Este proceso nos permite comprender mejor las dificultades que estás experimentando y cómo se manifiestan en tu día a día. A partir de esta evaluación será posible determinar cuál es la modalidad terapéutica más adecuada para ti y, en caso afirmativo, establecer las bases del tratamiento de manera clara y segura.
Una vez concluidas las entrevistas de evaluación, se realiza una devolución clínica. En este encuentro compartiré contigo mi comprensión del funcionamiento emocional que hemos identificado, los factores que pueden estar influyendo en tus dificultades y cómo y qué tipo de terapia puede ayudarte.
Durante la devolución también revisaremos las expectativas, los objetivos y los límites del tratamiento. Este momento es especialmente importante, ya que nos permite aclarar dudas y asegurarnos de que ambos tengamos una comprensión compartida del punto de partida.
El propósito de este proceso es garantizar que iniciemos un tratamiento adecuado y adaptado a tus necesidades, con una base sólida de entendimiento mutuo, y orientado hacia objetivos concretos.
Acompañamos a pacientes en su proceso de salud mental con un enfoque profesional, humano y basado en evidencia. Aquí respondemos las dudas más comunes antes de iniciar tratamiento con el Dr. Fabián Hernández.
El TLP es una forma de funcionamiento emocional caracterizada por una gran sensibilidad afectiva y una vivencia intensa de las relaciones. No define quién eres, sino que describe ciertos patrones que pueden generar sufrimiento.
Desde una mirada dimensional, entendemos que estos rasgos existen en un continuo. Muchas personas con TLP tienen una gran capacidad de empatía, profundidad emocional y compromiso vincular. La evaluación busca comprender tanto las dificultades como los recursos.
Algunas personas refieren:
Es importante señalar que cada persona es diferente. No todas las experiencias están presentes en todos los casos.
La evaluación es un espacio de escucha profunda y respetuosa. Exploramos tu historia, tus vínculos, tu forma de vivir las emociones y cómo te relacionas contigo y con los demás.
No se trata de “examinarte” ni de juzgarte, sino de comprender juntos cómo se organiza tu experiencia interna para poder ofrecerte el tratamiento más adecuado.
El diagnóstico no es una etiqueta para definirte, sino una herramienta clínica para orientar el tratamiento. Si utilizamos el término TLP, lo hacemos como un marco de comprensión, no como una identidad. Muchas veces hablamos más de “formas de funcionamiento” que de categorías cerradas.
Significa que no pensamos en términos de “todo o nada”, sino en grados y matices. Desde una perspectiva estructural, exploramos cómo se integra la identidad, cómo se viven las relaciones y cómo se regulan las emociones. Esto permite entender la profundidad del malestar sin reducirlo a una lista de síntomas.
Los trastornos de personalidad, en general, describen patrones estables de funcionamiento emocional y relacional que pueden generar sufrimiento.
Más que centrarnos en categorías rígidas, evaluamos el nivel de organización de la personalidad, la coherencia de la identidad y la forma en que se manejan las emociones. Esto permite una comprensión más personalizada y menos estigmatizante.
Porque muchos síntomas pueden parecer similares entre distintos cuadros (ansiedad, depresión, trauma). Una evaluación profunda evita simplificaciones y permite diseñar un tratamiento ajustado a tus necesidades reales.
Si observamos dificultades importantes en la regulación emocional o conductas impulsivas, podemos incorporar herramientas de DBT, que ayudan a desarrollar habilidades concretas para manejar el malestar.
Si aparecen patrones relacionales intensos o dificultades en la integración de la identidad, el trabajo desde TFP permite comprender y transformar esos patrones en la relación terapéutica.
En absoluto. La personalidad no es algo fijo. Con un tratamiento adecuado, es posible lograr mayor estabilidad emocional, relaciones más seguras y una identidad más integrada. El diagnóstico no es un límite; es un punto de partida para el cambio.
Desde una mirada humana, respetuosa y colaborativa. La evaluación es el comienzo de un proceso terapéutico orientado no solo a disminuir el sufrimiento, sino a ayudarte a construir una vida con mayor coherencia, seguridad interna y bienestar emocional.
Accedé a una evaluación clínica cuidadosa y a un plan de tratamiento adecuado a tu situación.